Celebramos 75 años
En el mundo de la relojería suiza, hay dos tipos de relojes. Están los que te pones para consultar la hora, y están los que te pones para capturar la luz.
Si alguna vez ha llevado un Jowissa, conoce la diferencia. Cuando el sol acaricia la muñeca, el cristal no se limita a proteger la esfera: brilla como un diamante. Este juego de luz y tiempo no es accidental; es una filosofía de diseño perfeccionada a lo largo de casi 75 años de historia independiente.
Mientras celebramos nuestro jubileo de diamante en 2026, recordamos el viaje desde un pequeño taller en casa en Bettlach hasta una marca global que desafió a los gigantes de la industria manteniéndose fiel a dos cosas: nuestras raíces familiares y nuestra promesa de lujo asequible.
1951: Raíces en el corazón de Suiza
La historia comienza en 1951, en una época en la que la industria relojera suiza bullía con el optimismo de la posguerra. En el tranquilo municipio de Bettlach, situado en el cantón de Soleura – el verdadero corazón de la fabricación de precisión suiza – un relojero llamado Josef Wyss tuvo una visión.
Josef no quería limitarse a ensamblar movimientos; quería crear relojes que tuvieran un toque personal. Trabajando inicialmente desde su propia casa, fundó la empresa que llevaba su nombre: JOsef WYSS AG (Jowissa).
Mientras los gigantes de Ginebra y Zúrich se centraban en comercializar la exclusividad para los ultrarricos, Josef mantuvo los pies en la tierra en Bettlach. Creía firmemente que la precisión suiza no debía reservarse a unos pocos. Esta convicción sentó las bases de lo que Jowissa representa hoy: Lujo Asequible. Es la creencia de que un reloj "Swiss Made" debe ser accesible a cualquiera que aprecie la artesanía, sin renunciar a la calidad.
La revolución del cristal tallado
Toda marca tiene su momento "Eureka". Para Jowissa, llegó en la década de 1960.
Mientras la industria estaba obsesionada con hacer relojes más finos, Jowissa decidió hacerlos más luminosos. Presentamos relojes colgantes con sofisticados cristales tallados, una técnica tradicionalmente reservada a las piedras preciosas.
Al tallar el cristal del reloj con bordes biselados, de forma similar a como un joyero talla un diamante, Jowissa transformó el reloj de una simple herramienta a una joya. Este "look facetado" se convirtió en nuestra seña de identidad. Es el motivo por el cual, décadas después, un reloj Jowissa se reconoce al instante desde el otro lado de la habitación.
Tres generaciones de independencia
En una era en la que la mayoría de las marcas suizas históricas han sido absorbidas por enormes conglomerados del lujo, Jowissa sigue siendo una rareza: una empresa independiente y familiar.
- 1ª Generación: Josef Wyss sentó las bases.
- 2ª Generación: Sus hijos – Erich, Manfred y Leander – ampliaron la fábrica y adoptaron nuevas tecnologías como las cajas de cerámica y los cristales de zafiro.
- 3ª Generación: Hoy en día, Simon Wyss dirige la marca, manteniendo vivo el espíritu familiar en la era digital.
Mantenernos independientes nos permite controlar nuestro propio destino. No tenemos que rendir cuentas a accionistas que exigen mayores márgenes; respondemos ante nuestros clientes. Esta independencia es el secreto de nuestra política de precios. Al mantener una producción ágil y nuestras raíces firmes en el corazón de Suiza, podemos ofrecer auténtica artesanía suiza a un precio que sigue siendo honesto y justo.
2026 – Un año de aniversario
Ahora, en el año de nuestro 75º aniversario, el espíritu de 1951 sigue muy vivo en Bettlach. Seguimos ensamblando nuestros relojes a mano. Seguimos obsesionados con el corte perfecto del cristal. Y seguimos orgullosos de representar el lado "Accesible" del lujo suizo.
Tanto si descubre Jowissa por primera vez como si lleva años usando nuestra colección Facet, lleva puesta una parte de la historia. Por otros 75 años capturando la luz.